EL SOFÁ.
Estaba muy contento leyendo, pero tocó el timbre, y me puse más alegre. Era ella. Mi bella. Mi doncella. Y por cierto, se prendió un cigarrillo.
--Estas libre ahora?
--Si.
--Veo que tienes un lindo sofá rojo.
--Si
--Pues bien, me voy a recostar.
Acto seguido, se extendió en el mueble. Y allí, yo la miré.
--¿Qué miras?
--Tu belleza.
Entonces, me gesticula con el dedo índice.
--Ven, amor.
Y despues, de un rato, claro, se fue contenta,y yo quedé más feliz, aún.
Comentarios
Publicar un comentario